En el año 1993, comenzamos nuestra actividad dentro de la Iglesia como un ministerio encargado de la organización y predicación de retiros espirituales
En ese momento estábamos vinculados a la comunidad carismática del Sagrado Corazón de Jesús de la Diócesis de San Justo.
Al principio conformamos un pequeño grupo de personas que bajo la orientación de la oración ofrecíamos nuestro servicio a la Iglesia. Comenzamos a relacionarnos con muchos hermanos, que al igual que nosotros se sentían atraídos por iniciar una relación diferente con el Señor Jesús.
Luego de unos pocos años de caminar, en 1995, nos vamos identificando cada vez más con una espiritualidad y carisma que nos son propios, inspirados en la vida de oración y acompañados espiritualmente por los sacerdotes que dictaban los retiros espirituales que organizábamos.
De este modo pasamos a vincularnos con el equipo diocesano de la RCC., para prestar mejor nuestro servicio, conservando nuestra autonomía e identidad.
Desde 2003, a diez años de nuestro inicio, vemos que nuestro carisma y espiritualidad toman un camino propio.
Comenzamos a ver la necesidad de reunirnos y dar origen a una comunidad de fieles laicos. En la cual podamos profundizar la vida evangélica; ayudándonos mutuamente en el camino del crecimiento espiritual. Es en ese momento que empezamos a reunirnos en nuestra casa sede en la Diócesis de Morón y presentamos por primera vez un bosquejo de Estatuto en nuestra Diócesis .
Junto a la apremiante afirmación de Pablo, que escribe a la comunidad de Corinto “Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es mas bien un deber que me incumbe: ¡ay de mí sino predicara el Evangelio!” (1 Cor 9,16); nos sentimos interpelados, confrontados y llamados, a hacer realidad este anuncio del evangelio desde nuestra identidad responsable de laicos. Por ello nuestro lema es “Yo soy la esclava del señor, hágase en mí lo que has dicho” (Lc 1,38).
Nos sentimos llamados a establecer el encuentro de Dios con la humanidad de hoy, en su Monte Santo para que Él pueda grabar en el corazón de cada ser humano su Alianza perpetua que, por su Hijo en la acción del Espíritu Santo, ha establecido con toda la humanidad de todos los tiempos. Queremos volver al primer amor y hacer que todos se enamoren del Señor (Éxodo 19,4-6).
Buscamos reunirnos a semejanza de las primeras comunidades, siendo nuestro vínculo de unión la oración.
La mayoría de los que participan en estas reuniones tienen actividad en sus parroquias, pero nos hemos conocido a través de los retiros y hemos descubierto que es mucho lo que tenemos para compartir y nos ayuda para el crecimiento espiritual mutuo.
Ana Lidia Scotti
Fundadora
“Monte Horeb”, el cerro de Dios. Es el lugar del encuentro entre Dios y el hombre.
El Horeb marca la culminación de un proceso y al mismo tiempo inicio de un camino en el cual, Dios, por medio de Moisés, establecerá una Alianza con su pueblo (Ex 19,3-8).
Pretendemos que en esta vida de oración que iniciamos y deseamos dar a conocer, Dios nos ayude a culminar un proceso e iniciar una nueva etapa, de fuerte sentido espiritual. De modo tal que luego de este fuerte encuentro con Él en su Monte Santo también nosotros salgamos transformados